Boda en la playa

Estaba actualizando las fotos de la página principal, subiendo fotos nuevas y me he quedado mirando nostálgicamente la boda de Román y María José, que se casaron hace un par de años en la playa y se me ha encendido la bombilla así que voy a contaros un poco mis impresiones sobre las bodas en la playa, que ¡SPOILER! son de mis favoritas.

Las bodas playeras a las que he tenido el honor de ir nunca han sido en verano por razones como el calor o la saturación de las playas, pero no descartaría una boda veraniega con ese sol maravilloso del atardecer en alguna cala pequeñita como la que os dejo a continuación, la Cala Ambolo en Jávea, Alicante. 

Parece muy loco o muy hippie pero realmente es una boda relativamente fácil de organizar y sólo hay unas pocas cositas que tener en cuenta como los tacones de las damas, que se hunden en la arena y a todas nos gusta ir monas a las bodas y no porque sea una ceremonia en la playa tenemos que renunciar a unos buenos tacones ya que lo podemos solucionar fácilmente con este maravilloso invento.

Otra cosa a tener en cuenta es subida de la marea: sobre todo en playas no mediterráneas donde la subida de la marea es importante, hay que tenerlo en cuenta para no tener una ceremonia pasada por agua. Importantes son también las horas de luz de las que dispongamos y la hora a la que se pone el sol, ya que si la boda se alarga mucho y se hace de noche habrá que buscar una fuente de energía, que según en qué playa se celebre puede ser más o menos difícil, pero, vaya, ¡que vale la pena el esfuerzo!

Independientemente de dónde se encuentre la playa y por dónde se ponga el sol, como fotógrafa ruego encarecidamente que si organizáis este tipo de boda sea de tarde porque la luz del atardecer es M A R A V I L L O S A. Os voy a dejar por aquí unas pocas fotos que hice en la boda de Román y María José, que hicieron una pequeña ceremonia en la playa del Perelló en Valencia, para que veáis qué maravilla de luz podéis encontrar al atardecer. Ojo que esta boda fue bastante entrado noviembre, un par de meses antes podría haber sido incluso más bonita.

Así que, en fin, os recomiendo 100% la celebración de la ceremonia ¡y si se puede el convite! en la playa ya que conseguiréis un reportaje de boda precioso y si las cosas se animan lo suficiente incluso podéis daros un bañito post-fiesta 😉

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